Desperté una mañana. Estaba nublado, lo pude notar cuando vi que se filtraba poca luz a través de mi cortina. Me estiré y bostecé, y luego noté un extraño ardor en mi garganta. Traté de alcararla tosiendo un par de veces. Sin embrago ni siquiera se esfumó. También me di cuenta de que tenía sed. Dudé un poco, pensando en si debía ir a tomar agua, pero me acordé de que tenía que salir de la cama, y eso no era agradable. Hacia frío en el exterior.
Pero me decidí, y saqué los pies de la cama para ir a la cocina y tomar algo de agua. Primero fue un vaso, el que me tomé al seco, luego fue otro tras otro, hasta que me di cuenta de que era casi el octavo. La sed era insaciable, y de pronto mi estómago rugió.
Y ahora a la sed se sumaba mi hambre. Así que pensé en comer algo. Abrí el refrigerador, y comí lo primero que vi. Era un pedazo de torta que había traído de la fiesta de anoche, de la cual no tenía muchos recuerdos. Cuando me metí el tenedor con un poco de la torta, le sentí un sabor asqueroso, fuera de mis propios gustos. E incluso le sentí como si fuera espuma en mi boca.
Me asusté, pero esto no podía contárselo a nadie. No es que no quisiera, era porque no había nadie en mi casa.
Me fui al baño y me miré al espejo. Allí pude ver que mi color rosáceo de piel era reemplazado por uno cremoso y blanco. No parecía enferma, pero me preocupé.
En eso sonó mi puerta con tres golpes seguidos. Caminé lentamente a ver quien era, pero supe de pronto quien venía. Abrí la puerta sin sorpresa. Allí, con su cara seria e inexpresiva, estaba de pie mi primo Sebastián.
"Hola..." le dije un poco desanimada, debido a lo que me había pasado.
"Te sucede algo" dijo confirmando mi estado.
Asentí, y lo invité a pasar. Y entonces mi mirada quedó trabada en algo que llevaba en sus manos. Era una pequeña botella de vidrio, con algo oscuro contenido en ella. Antes de que pudiera preguntarle, le dije acerca de lo que me había pasado en la mañana.
"Entonces" dije al final "¿No tienes alguna idea de lo que puede estar pasándome?"
"Sí... y tengo la respuesta. Y tendrás que creerme"
Él vaciló un rato, escogiendo las palabras adecuadas para responder. Pasó un momento, largo y silencioso. Y entonces le interrumpí.
"Al grano"
"Estás muerta" dijo, y quedé helada.
"N-no te creo... es estúpido. Estoy viva, me siento. Daahh?"
"Tomaste agua, y no te sació la sed. Comiste, y te dio repugnancia. Estás fría y pálida. ¿Y me dices que no estás muerta?"
"Son tonterías... sino tú estarías..."
"Muerto, sí. Tienes razón. Te dije que me creyeras al principio"
"Pues no lo hago. Es estúpido."
"Ok, entonces, te lo probaré."
Destapó la botella. Y su olor, repentinamente dulce, invadió mi casa. Era increíblemente atractivo, y descontroladamente le quité de las manos la botella. Me la bebí en un instante, y su sabor dulzón estalló en mí. La sensación era indescriptible.
"¿Ves? Apuesto a que no tienes idea de lo que es"
"Era bebida, muy rica. Era obvio, ¿No?"
"Una bebida muy especial. ¿No conoces su sabor?"
"No, pero estaba rico"
"Era sangre, querida. ¿No reconociste su olor?"
Me congelé y solté la botella. No podía creerlo. Sin embargo, Sebastián era muy serio con respecto a todo esto.
"¿Qué es lo que soy? ¿Que se supone que me han hecho...?" pregunté asustada, al borde de las lágrimas.
"Júrame que me creerás. Júralo"
"Lo juro" dije susurrando.
"Eres un vampiro."
El mundo se me vino abajo. Esas eran fantasías, ficciones... cuentos para asustar a la gente, escritas por fanáticos. ¿Y en qué momento? No recuerdo nada de algo así.
Y así mismo le pregunté a Sebastián.
"¿Fuiste tú el que me convirtió?"
"No, no lo hice yo. Deja que te cuente.
Estábamos en la fiesta. De pronto te empezaste a sentir mal, y tu madre nos dijo que debíamos volver temprano a casa. Así que salimos. Mientras íbamos caminando recordé que había olvidado mi teléfono, y quise regresar por él. Te dije que me esperaras, y volví por él. Y cuando iba llegando a la puerta un auto dobló alocadamente en tu dirección. Tu no lo viste, y el impacto fue inevitable. Caiste al suelo, a unos pocos metros. Y temí lo peor.
El maldito dio marcha atrás y huyó. Corrí hacia ti, y al tomarte en mis brazsos vi como tu vida se estinguía y como no tenías salvación. No había tiempo para llevarte al hospital, debido a que quedaba muy lejos de donde estábamos. Pero en medio de la tragedia había una salida: convertirte.
Lo dudé un momento, ya que no quería que te convirtieras en un monstruo como yo. Pero no había otra salida. Quería verte viva otra vez. Pero recordé la regla de los de mi especie: No puedes convertir a tus familiares . Por lo que solo atiné a algo.
Busqué a alguien desesperadamente, al cual yo convertiría para que te convirtiera a ti. Alguien que pudiera arriesgar la vida por ti. Y solo una persona se vino a mi mente: Alejandro. Partí en su búsqueda, y acordándome de que no había asistido a la fiesta, supe que estaría en su casa. Golpée su ventana, que estaba en el segundo piso, y abrió un poco asustado.
"¡Qué haces aquí! ¡Cómo trepaste!"
Le expliqué la situación.
"Alejandro, soy un vampiro."
"¡C-cómo!"
"No hay tiempo para explicaciones, tu amiga se está muriendo. Ven conmigo, y ayúdala"
Partí con él a toda velocidad, donde yacía tu cuerpo casi sin vida. Alejandro se mostró triste.
"Hay un solo camino. Tendrás que convertirte"
"¿Yo? ¿Por qué?"
"Yo no puedo convertirla. Es tu deber. ¿O acaso no la amas?"
Se mostró silencioso, y asintió. Se arrodilló y te tomó la mano. En ese momento me acerqué, y le convertí. Él no forcejeó. Y entonces el cambio comenzó a ocurrir. No sé si sería magia, o amor, pero su cambio fue extremadamente rápido. Antes de poder darme cuenta, él ya sostenía tu mano otra vez. Y allí el expliqué como debía convertirte.
"Solo entierra tus colmillos. Y aunque te sea costoso, no bebas de ella."
Alejandro se acercó a tí. Le dije que se detuviera cuando yo le diera la orden. Te mordió, pero entonces ocurrió lo contrario. Comenzó a beber de tu sangre. Le dije que se detuviera, que te estaba matando. Y ante la desesperación, de sus ojos brotaron lágrimas. No podía detenerse.
Fue ahí cuando le di un golpe, y te soltó. Te trajimos a casa. Tus padres no estaban, así que subimos de inmediato a tu habitación. Te acostamos, y antes de irnos, Alejandro te besó.
Y eso fue todo."
"Es en serio... Lo sé... lo presiento"
"Eres uno de los nuestros"
De verdad era increíble. Pensar en todo esto me hacía sentir extraña... pero siempre supe todo esto. Sabía que la especie humana no era la única, que había otra, y ahora pertenecía a ella.
Sebastián me explicó lo de la sed y lo del hambre. Y entonces confesó que la sangre que había bebido era de humano, y que la había conseguido en un banco de sangre. Me dijo que era la mejor bebida que un vampiro podía tener.
Antes de comenzar a vivir con esta nueva vida, me di cuenta de que sería inmortal. Para siempre. Y mi único consuelo era saber que al hombre al que siempre he amado, ese que sacrificó su vida humana por mí, también lo sería.
++++
Historias de Suspenso II
creado por: M&F
espero sea de su agrado!!
My instrument of Choice
sábado, 24 de abril de 2010
viernes, 16 de abril de 2010
cambios, Cambios, CAMBIOS MALIGNOS!!!
¿Es que hay alguien en este planeta que pueda apoyarme?.... Lo dudo... mucho...
Ultimamente he estado siendo muy osada, en variados sentidos. Me he atrevido a hacer cosas que antes me consumía en agonía de vergüenza. Suena exagerado, pero era así.
También he estado sintiendo cosas que no son de mi agrado. He sentido un poco de odio, celos, envidia... cosas que sé que antes no sentía en gran mayoría del tiempo. Me he puesto pesada, tomando actitudes poco simpáticas, y a veces he llegado a pensar que todo el mundo debería ser como yo quería que fuera. Egoísmo puro que de verdad estoy empezando a odiar con mi alma. Y que he tratado de cambiar, y de esfurmarlo.
He sentido que la vida es injusta con mi persona. A veces deseaba renacer y comenzar desde el principio, pero luego reflexionaba, y me daba cuenta de que no podía pedir más, porque todo lo que pedía ya lo tenía en mi vida. Era de solo mal agradecida... y por esa razón me he llegado a sentir muy culpable.
Y no sé por qué hablo en pasado, mientras debería hacerlo en presente... las cosas me están ocurriendo ahora!!
Es estúpido... será parte de mi edad? es que acaso todo el mundo ha experimentado esto? O acaso soy la única egoísta que piensa de esta manera?
Estoy asustada... de perderme a mí misma, y a todos los que me rodean, por la actitud que estoy tomando. Deseo evitarlo, pero a veces es incontrolable. Es salvaje, indomable. Es algo que nunca pensé que llevaría escondido en mí. Antes no era así.. era totalmente diferente. Era agradable estar conmigo, incluso para mí. Pero ahora ya no puedo ni soportarme yo misma...
... ...
Adolescencia? Los adolescentes no se cuestionarían esto, seguirían con sus vidas sin importar nada, a excepción de sus propios problemas...
Y ahora no me queda más que luchar por cambiar... domarlo y volver a ser la de antes, y no dejar que este cambio me dome a mí...
(dudo que alguien se tome la molestia en leer esto, pero igual me despido)
bye...
Ultimamente he estado siendo muy osada, en variados sentidos. Me he atrevido a hacer cosas que antes me consumía en agonía de vergüenza. Suena exagerado, pero era así.
También he estado sintiendo cosas que no son de mi agrado. He sentido un poco de odio, celos, envidia... cosas que sé que antes no sentía en gran mayoría del tiempo. Me he puesto pesada, tomando actitudes poco simpáticas, y a veces he llegado a pensar que todo el mundo debería ser como yo quería que fuera. Egoísmo puro que de verdad estoy empezando a odiar con mi alma. Y que he tratado de cambiar, y de esfurmarlo.
He sentido que la vida es injusta con mi persona. A veces deseaba renacer y comenzar desde el principio, pero luego reflexionaba, y me daba cuenta de que no podía pedir más, porque todo lo que pedía ya lo tenía en mi vida. Era de solo mal agradecida... y por esa razón me he llegado a sentir muy culpable.
Y no sé por qué hablo en pasado, mientras debería hacerlo en presente... las cosas me están ocurriendo ahora!!
Es estúpido... será parte de mi edad? es que acaso todo el mundo ha experimentado esto? O acaso soy la única egoísta que piensa de esta manera?
Estoy asustada... de perderme a mí misma, y a todos los que me rodean, por la actitud que estoy tomando. Deseo evitarlo, pero a veces es incontrolable. Es salvaje, indomable. Es algo que nunca pensé que llevaría escondido en mí. Antes no era así.. era totalmente diferente. Era agradable estar conmigo, incluso para mí. Pero ahora ya no puedo ni soportarme yo misma...
... ...
Adolescencia? Los adolescentes no se cuestionarían esto, seguirían con sus vidas sin importar nada, a excepción de sus propios problemas...
Y ahora no me queda más que luchar por cambiar... domarlo y volver a ser la de antes, y no dejar que este cambio me dome a mí...
(dudo que alguien se tome la molestia en leer esto, pero igual me despido)
bye...
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