"el verano fue raro desde el principio. Desde el año nuevo, supe que este año sería totalmente diferente..."
Y así fue, creo...
Días antes, víspera de año nuevo y unos cinco días pasados de navidad, comencé a preguntarme y a cuestionarme las cosas que había hecho durante el año 2009. Alegrías, penas, rabias.... y quizá lágrimas derramadas por cosas que a veces sí valían la pena.
Nuevas amistades, nuevos amores, nuevos sentimientos, nuevas experiencias y nuevas cirscuntancias de la vida.
Extraños sucesos paranormales (^^;), extraños momentos inolvidables, extrañas rabietas y nuevas emociones.
Maravillosos recuerdos familiares, maravillosos recuerdos con las amistades.
Problemas en el hogar, disputas, constantes peleas, raros silencios que se prolongaban a lo largo del día, problemas con parientes, deshonor.
Excelentes padres (se los debo todo) y fantástico hermano. Buenos amigos, y mejores amigos.
El año 2009, que era el año de mis quince años, fue uno que siempre recordaré, a lo largo de mi vida. Y que también agradeceré eternamente.
Pero también fue un año muy complicado, lleno de emociones. Siempre con algún problema en el día a día. Alguna que otra desilución. Alguna terapia paternal. Algunos consejos amistosos.
En fin, tantas cosas, pero que todas resumidas convertían al año en uno muy bueno, mejor que el pasado.
Por eso, no quería que se me escapara de las manos.
Cuando eran mas o menos las una o dos de la madrugada del día 31, ya no quería que se fuera el año. Temía que todo lo lindo, lo hermoso de antes quedara enterrado en el pasado. No quería dormir, ya que sabía que si lo hacía las horas pasarían y ya me quedaría menos tiempo para comenzar a despedir el año.
Sin embargo el sueño me derrotó y caí a cama.
A la mañana siguiente transcurrió todo normal, como si ni siquiera fuera año nuevo. El día 31 de diciembre, antes de las doce del nuevo año que se avecinaba, hice muchas cosas, aparte de enfermarme y tener que dormir un buen (y laaargo) rato.
Quise vestirme bonita para recibir el año de buena gana. Me vestí de blanco y azul marino, rara pero bonita combinación. A las nueve ya estábamos cenando, y a las once con algunos minutos partimos a San Antonio para observar los fuegos artificiales.
Antes de salir de la casa, subí a mi habitación, miré mis cosas, y pensé 'volveré y todo será normal, como el año 2009' con una sensación extraña invadiendo mi cuerpo. Fui a la cabecera de mi cama, en la que tengo conejito 'Emo', mis corazones, una foto de un clarinete y mis cintas de color calipso, azul marino y rojo, y tomé esta última, prometiendo colocármela minutos antes de las doce, por un motivo muy especial. La estreché en mi mano y la coloqué en mi bolsillo.
Partimos. Ya en el auto, todo fue muy frenético. Muchos autos por allá, otros tantos por acá. Yo tratando de apurar un poco a mi mamá (de lo que ahora me arrepiento), mi hermano haciendo lo mismo que yo, la Tiare en completo silencio, mi padre pegándonos la retada, mi mamá angustiada y enojada al mismo tiempo mientras trataba de conducir a través de las escandalosas calles de San Antonio. Cuando estuvimos a punto de llegar, nos estacionamos cerca de la casa de una tía abuela que vive por allí. Y luego partimos cerro abajo, cerca de unos departamentos, para buscar la mejor vista. Yo y mi hermano la encontramos, y bajamos con nuestros padres y nuestra otra hermana.
Unos pocos minutos para las doce, toda la gente comenzó a preparar sus champagnes. Mi familia decidió ahorrar porque no hicieron estallar la tapita (que mal, yo quería espumita :D).
Y en esos pocos minutos, saqué la cinta roja de mi bolsillo y me la coloqué, y mientras lo hacía, muchos nombres cruzaron fugazmente por mi mente. La cinta, me dije, significaba amor para todos, con quienes vivo. Con mi familia, entre mis amigos, y con el que fuera mi futuro elegido (my future one, in english. Sounds more cute~<3) Desde ese momento me prometí que no me la quitaría hasta encontrar a alguien que coincidiera con mis sentimientos. Hasta que alguien en el momento preciso, cara a cara y personalmente, me dijera que me ama, y lo hiciera de corazón, por como soy y no por mi apariencia(o tal vez sí, quien sabe... jeje).
Desde entonces no me la he quitado, y la promesa no la he roto.
También en esos minutos traté de desprenderme poco a poco del año 2009. No quería hacerlo, sin embargo. Sentía que si lo hacía iba a perder todo lo que con esfuerzo había logrado. Lo que más temí en ese momento, fue perder a mis amistades. A mis mejores amigos. Y realmente tuve miedo.
Pero aún así llegó el momento. El puerto apagó sus luces y comenzaron los barcos a bociferar, para dar recibida al año nuevo 2010. Todos nos abrazamos, y desprendimos de nuestros corazones la alegría que sentíamos por entrar en una nueva etapa en nuestras vidas, un año que quizá venía con muchas sorpresas y demases. Ansiosos, mi hermano y yo llegábamos a saltar de alegría. Pero yo no pude evitar dejar de pensar en mis cercanos. Cada nombre se cruzaba de nuevo, y pensaba en las cosas que habíamos pasado juntos, y que quizá seguiríamos pasando. Amaba a cada uno de ellos, como quizá ellos a mi. Y entonces el año pasó, dando nueva pasada con hermosos fuegos artificiales al bicentenario de Chile: el año 2010.
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Necesitaba hacer esto. Como nadie lo leerá, a nadie le importará ^^;...
Pero ahora la cosa es diferente. Haré una segunda parte.
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